Algo falla.

La otra noche, en una cena familiar y muy íntima, una persona, dentro de la conversación hizo un comentario bastante simpático referente al movimiento de caderas de un célebre artista latinoamericano. Súbitamente, como si hubiese cometido alguna fatal indiscreción me miró y me comentó que ya no haría más esos comentarios pues sabía que no eran de mi agrado y además, con la fama de puritano que tenía, seguro que me molestaría.

Creo que vio en mi una cara de extrañeza ante su comentario y, con su mejor intención, me lo aclaró. Ya sabes, todos piensan que eres un poco puritano en estos temas.

Viniendo de quien venía dicho comentario, no dí mayor importancia a sus palabras. La relación de amistad de muchísimos años nos permite hacer no solo ese comentario, sino todos los que queramos; además no ví ofensa en sus palabras; nada más lejos de su intención.

A la mañana siguiente me acordé con media sonrisa del adjetivo que, al parecer, muchos me cuelgan. Puritano. Pocos me conocen para hacer tal comentario sobre mi, y los que me conocen y lo usan muy posiblemente lo confundan con Prudente o Pudoroso, que no es lo mismo, claro está. Y según en qué temas, obviamente.

Algo falla cuando usamos terminos incorrectos para definir según qué cosas.

La semana pasada, sin ir más lejos; y permitánme otra historieta, estaba tomando café con una Concejala del Ayuntamiento de mi ciudad (San Fernando – Cádiz). Durante la conversación y en tema de humor salió el tema de las elecciones. Ella, con una picara sonrisa en sus labios, comentó que votaría a Belen Esteban si se presentaba a Presidenta. Todos sonreimos y yo, que casi no puedo estar callado, hice mi correspondiene comentario sobre su decisión electoral. Terminó el café y nos retiramos cada uno a nuestros quehaceres.

¿Qué está pasando en nuestro país? Creo que algo falla y espero estar equivocado.

Algo falla cuando España se está argentinizando a nivel económico e italianizando a nivel político. ¿Será cierto que si la señora Belen Esteban se presentara a las elcciones sacaría algún escaño? ¿No pasó algo parecido en Italia con Cicciolina? Salvando las distancias y a las personas, claro está.

Honestamente creo que para la política municipal hace falta un buen lider y un equipo fiel que trabaje duro y bien. Pero para la política autonómica y nacional considero que se necesitan políticos de calado, con peso y trayectoria; no todo vale.

Tras preguntar a muchas personas, estoy convencido de que si Belen Esteban se presentase a las elecciones sacaría su escaño. Pero permitanme leer entre líneas.

Los españoles o estamos embrutecidos o estamos cansados de una clase política que no tiene nada bueno que ofrecer, o ambas cosas. Y eso es preocupante.

Raro es el día que no sale una conversación de algún programa de televisión. Sálvame, Gran Hermano, Hombres y mujeres y viceversa, El Diario, La Noria, DEC, etc.

Y digo yo. ¿Qué necesidad tengo de ver a dos personas echando un polvo debajo de un edredon? ¿Qué narices me importa a mi lo que haga Falete con su novio? ¿Por qué en horario infantil tengo que ver ciertas escenas de dos personas que buscan novio? ¿Que narices me importan a mi los problemas de una persona y que encima saque sus trapos sucios por televisión? ¿Por qué ese acoso y derribo de ciertas cadenas a famosos? ¿A mi qué coño me importa? Menos mal que tengo el mando a distancia y la posibilidad de ver otros programas. O lo que es mejor, irme a la cama y leer un buen libro, o como ahora, sentarme a escribir. Aunque lo haga mal.

Lo peor es que, digo yo, si esos programas siguen ahí, será porque la audiencia los reclama. ¿De verdad que la gente ve eso? ¿Será que no hay nada mejor que ver? ¿Será que no hay nada mejor que hacer?

Ahora entiendo por qué la señora Belen Esteban sacaría su escaño. Creo que algo falla. ¿Y ustedes?

 

 

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Por favor

Viernes, 24 de septiembre. Fiesta local en mi ciudad con motivo del bientenario de 1810. Día de la Merced; por cierto, felicidades Mercedes.

Recordaré siempre una famosa poesía del ilustre Calderón de la Barca en la que entre sus versos dice:

….Aquí, en fin, la cortesía, el buen trato, la verdad, la fineza, la lealtad, el honor, la bizarría; el crédito, la opinión, la constancia, la paciencia, la humildad y la obediencia, fama, honor y vida son…

En un mundo globalizado. En pleno siglo XXI. En una sociedad culta, o eso supongo, y educada, quiero pensarlo; en la que los valores del respeto y la tolerancia entre otros afloran a nuestras bocas como fáciles eruptos y donde ésta se nos llena de palabras bonitas cuyo significado presumen que somos consecuentes con ellas; resulta que todo es mentira.

Vivimos en una sociedad muy competitiva, quizás demasiado, no sé. Desde muy jóvenes nuestros mayores nos educaron a su mejor entender y proceder, invitándonos a ser algo o alguien en la vida. De hecho, los que ya tenemos cierta edad o descendencia, procuramos incultar a nuestros hijos ese mismo criterio. ¡Hazate alguien en la vida!

La cuestión no es en sí el hecho de ser alguien en la vida, sino el cómo conseguirlo.

En general y pidiendo disculpas de antemano por si algún lector se siente ofendido, vivimos en una sociedad donde casi todo vale. Las ratas de alcantarilla estarán siempre al acecho para roer nuestros más pequeños defectos e incluso usarán como carroña nuestras mejores virtudes. Es más, serán, dentro de su “habilidad”, capaces incluso de tildarnos de algo que en realidad no somos. Llegarán, si cabe, a poner en nuestras bocas palabras que nunca hemos dicho.

La lucha por el poder, el puesto, el carguito, la amistad o incluso la aceptación social nos hace ser tan deprorablemente agresivos que incluso atentamos contra el honor y la fama de terceros, sin reparar en gastos. Lamentablemente vemos más la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.

El exámen de conciencia es algo obsoleto; ya no se lleva ni en la más absoluta privacidad. Dormimos a pierna suelta aun a sabiendas que somos unos inútiles y que hemos conseguido algo insignificante a costa de pagar un precio demasiado caro, el honor y la fama de otro. Pero eso no nos importa. 

Por suerte, para salvar la fama y la honorabilidad, aún quedan personas dispuestas a dar la cara por otros. No olvidemos que el agraviado es, casi siempre, el último en enterarse….. como el cabrón. Son otros, ciertamente pocos pero buenos, los que salen en defensa del ofendido aún a riesgo de caer en el desprestigio.

No debemos nunca confundir el afán noble de superación con la envidia o los celos.

No obstante, se debe agradecer al charlatán que, al menos, haga que se hable de uno. Para bien o para mal pero que hablen de uno; señal de que estamos vivos.

Se agradece al charlatán que use la ignorancia como su mayor tesoro, eso dice mucho de él. La ignominia del charlatán no merece más palabras en esta bitácora.

Lo que sí es cierto es que la vida, más pronto que tarde, nos pone a cada uno en el sitio que honradamente nos merecemos y ahí, ya, no valen lágrimas.

 

 

 

 

Un sí condicional?

En junio del año 98 visité, por motivos de trabajo, dos ciudades de Rumanía y Bulgaria. Hacía nueve años que los dictadores Ceausescu y Zhivkov ya no estaban en el poder. Eran paises que aún estaban saliendo de la pesadilla de unos regímenes dictatoriales.

Una noche, en una recepción en Varna (Bulgaria), tuve el placer de conocer a un alto cargo militar y a su señora (maestra). En la conversación, distendida dentro de los márgenes de este tipo de actos, llegaron a comentarme que con sus ínfimos salarios apenas si llegaban a fin de mes, máxime cuando no tenían que pagar casa ya que esta era “cedida” por el Estado. Obviamente ni se me pasó por la cabeza preguntarles cuánto cobraban, pero claro debía ser muy poco.

En Rumanía me inpactó mucho ver que no había personas obesas, fue un detalle que me llamó mucho la atención, -coño ¿aquí no hay gordos?-. Mis sospechas de porqué no habia gordos quedó aclarada cuando al comprar un paquete de galletas, que por cierto estaban pasadas, un grupo de niños de entre 5 y 7 años se viniero hacia mí para pedírmelas. Cuando me dí cuenta les había dado el paquete y el cambio de la compra (unas pocas monedas), que seguramente para ellos podría ser el sueldo del mes de sus padres. Se me rompió el corazón cuando los comparé con mi hijo pequeño.

Entiendo que muchas, muchísimas familias, por pobreza, por falta de futuro, por discriminación racial, por persecución polícita, etc., abandonaran estos países e intentaran buscar un futuro mejor en el resto de paises europeos.   Los españoles sabemos de eso.

Supongo que la mayoría se afincaron en otros países de forma ilegal y más tarde podrían regularizar su situación. En Alemania existe una gran colonia de Rumanos y Búlgaros que, hoy en día están totalmente integrados en ese nuevo país, incluso sus hijos, ya alemanes, no han tenido problemas para su integración.

Sin embargo, aún hay un gran número de inmigrantes ilegales o no regularizados, como prefieran llamar, que han preferido afincarse en otros países con el único fin de delinquir. Aquí entra en juego el amigo Sarkozy.

Tildado por algunos como el nuevo nazi al que solo le faltan los hornos crematorios del antisemitismo hitleriano, otros opinan que está en el buen camino para defender los intereses de sus conciudadanos. Yo que tengo mi propia opinión solamente les diré:

“Se me colarón dos ocupas en mi casa, Pepe y Juan. Pepe, vino a verme al salón y me dijo que quería encontrar trabajo y pagarme un pequeño alquiler por vivir en el sofá de la salita. Aunque no me gustaba mucho la idea, comprendí que si no tenía otro sitio donde vivir, bueno, pues que lo intentara e incluso yo podría ayudarle. Juan tambien se metió a vivir en la salita, pero a este casi nunca lo veía. De vez en cuando me lo encontraba por los pasillo e intentaba robarme. Entraba en la cocina y me vaciaba la despensa. Se sentaba en mi sofá y no me dejaba ver la televisión. Intenté hablar con él,  a ver si por las buenas podía hacerlo entrar en razón, pero fue inutil. Nos tenía amedrentados.

Un día, cansado de tanto abuso lo cogí de la solapa y lo eché de casa. Cambié la cerradura y ya no lo he vuelto a ver. Seguramente estará en casa de otro vecino”.

Creo que es tiempo de meditar, de no hacer un mundo de las cosas simples, de no buscar titulares donde no los hay, de hacer exámen de conciencia y de ser honestos con nosotros mismos. No es necesario quedar bien cuando nuestras convicciones apuntan en direcciones distintas a lo “socialmente bien establecido”.

Vivo en un barrio obrero (todo lo obrero que se puede ser hoy en día, claro), muchos de mis convecinos son gitanos; y qué. Nunca he visto racismo ni malas maneras, sino todo lo contrario. Los gitanos que conozco son lo que se suele decir buena gente (aunque claro, habrá de todo como en botica). Mis hijos han estudiado con compañeros gitanos con los que aún mantienen contactos.

Puede que esté equivocado, pero creo que no se debería mezclar un problema racial con un problema de seguridad. ¿O no es eso lo que se está haciendo?.

 

Me cuesta creer…

Vaya por delante mi más sincero reconocimiento al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) por su sensacional “aparato publicitario” y gestor de comunicación. Sin él, estoy seguro de que nunca habría ganado las elecciones. Saben manejar muy bien, en tiempo y forma, las hondonadas para captar el voto fácil. Con sus mensajes alentan ilusiones y temores en aquellos que tienen menos capacidad de discernir qué es verdad o qué no lo es.

Dicho esto, quiero dedicar hoy esta entrada a uno de mis Ministro favoritos, Don José Blanco, Ministro de Fomento.

Una de sus últimas intervenciones no tiene desperdicio alguno…. Como casi siempre. Nuestro insigne Ministro se descolgó con una frase digna de su persona “me cuesta creer que los falangistas puedan sentar a un Juez en el banquillo”, refiriéndose, claro está, al Juez Garzón.

 (Inserto enlace para que no sólo lo puedan leer, sino también escuchar )

  

Blanco: “Me cuesta entender que los falangistas puedan sentar al juez Garzón en el banquillo”

Está claro que en este país no nos cansamos de “remover la mierda”, sobre todo si lo que encontramos nos interesa y hunde más al rival. Aquellos que suelen decir que odian eso de “…..y tú, más”, son los priemeros en usar dicha expresión.

Que yo sepa, insisto, que yo sepa quien pretende sentar en el banquillo al Sr. Garzón no es la Falange, sino el propio Tribunal Supremo, por un presunto delito de prevaricación. Lo que ocurre es que como por aquí, casi todo el monte es orégano, pegue o no pegue, en el culo te pinto un loro. Lanzo la piedra y ya saldrá el sol por donde tenta que salir.

Más claro. Volvemos a las andadas de no querer cerrar una herida que debio estar cerrada hace mucho, pero que mucho tiempo. Interesa que volvamos a tener a las dos Españas enfrentadas, porque así, con la política del “cuidado que viene el lobo”, volverán a ganar las elecciones.

Seguimos empeñados en sacar a relucir la cansina memoria histórica con un único fin; la crispación. Y digo esto porque  hasta la misma Ley de la Memoria Hisórica se hizo solo y exclusivamente en contra del régimen anterior, que no está mal, todo sea dicho, ya que se hicieron cosas muy, pero que muy feas,  pero se le olvidó que en la Guerra Civil Española había dos bandos y ambos, sí, si, ambos hicieron de las suyas…. pero claro, ese es otro tema.

Pues de ese tema les hablaré. Buceando por la red he encontrado una bitácora bastante interesante que dice cosas serias sobre el “otro bando”. La bitácora en cuestión el El blog de Antonio Manuel Barragán Lancharro, joven historiador extremeño que al parecer está dando mucho que hablar.

Las imágenes que inserto a continuación están sacadas de esa bitácora con consentimiento de su propietario según indica en la misma.

Poco más puedo o quiero decir. Por favor, no mezclemos “churras” con “merinas”. Basta ya de crispar el ambiente.

Ambos bandos hicieron de las suyas. A ambos les corresponde pedir perdón.

Ahora, tranquilamente, me sentaré a esperar aquellos comentarios que intenten justificar lo injustificable. Me sentaré a intentar leer algún otro comentario “inteligente” de algún que otro político acerca de quién acusa, quien sienta en el banquillo o quien tiene más o menos razón.

 

Será porque lo he “mamao”.

Cruz de Guía

Ya huele a jazmín y azahar. Ya es primavera. Pronto, muy pronto, los aromas de la primavera se mezclarán con el incienso e inundarán nuestras calles.

Desde la  Huelva marinera, a la Almería cofrade, pasando por cada una de nuestras ciudades y pueblos,  Andalucía, la tierra de María Santísima está a punto de estrenar una nueva Semana Santa.

Desde la Entrada en Jerusalén (la borriquita) hasta el Santo Entierro o El Resucitado, nuestras calles se visten de gala para recibir una de las semanas más importantes del año.

Dirán ustedes que cómo una persona que no cree en la existencia de Dios, puede hablar así de nuestra Semana Grande. Señores, es que “lo he mamao”.

Ya sea el azul y blanco de “la Hiniesta” de Sevilla, el blanco del “Transporte”, o el negro de las “Tres Caidas” de Jerez, desde que tengo uso de razón, insisto, lo he mamao.

No pasa un Domingo de Ramos que no quiera volver a Jerez a ver salir a la Hermandad del Transporte. La imagen del Señor ante el desprecio de Herodes, acompañado en el palio por esa preciosidad de Virgen, me hace recordar aquellos años mozos, cuando mi cuerpo me permitía ser costero del paso de misterio en la sexta trabajadera. Esas nueve horas de masoquismo, llevando sobre mis hombros al Señor de la Merced, ….. nunca lo olvidaré.

Ntro. Padre Jesus del Desconsuelo ante el Desprecio de Herodes. Hermandad del Transporte.

Como tampoco olvidaré la cruz del Señor en sus Tres Caidas, que desde la Iglesia de San Lucas salía a la calle, cada Miércoles Santo, acompañado de miles de jerezanos.

Y, es que en Andalucía, tenemos la suerte de, aun sin ser creyentes, vivir la cultura y las raices de nuestro pueblo, como si fueramos el mejor de los creyentes. Aquí cabemos todos.

Las calles llenas de aromas semanasanteros. Las tardes más largas, pareciendo que hasta el mismo sol quere favorecernos con más luz para así disfrutar más de estos días. Las familias en la calle, que hay que llevar a los niños a ver los pasos. Ellas y ellos muy arreglados, que la ocasión asi lo pide. Los niños… los niños locos de contento, con sus ojitos brillantes, pues desde la cruz de guía hasta el último tambor del paso de palio, no quieren perder detalle. Los chiquillos miran fijamente los ojos de los nazarenos pidiéndoles, sin decir nada, permiso para poder pillar un poco de cera que cae del cirio. Miran fijamente los pies descalzos del penitente y, instintivamente, vuelven la vista a su madre como diciendo “mamá, ¿has visto a ese penitente como va?. La madre, que no le pierde la vista, lo mira, asiente y sonríe.

Jesús Nazareno. San Fernando. "El viejo"

Semana Santa andaluza, un mundo dentro de este. Una amalgama de culturas que hacen de nuestra Semana Grande algo tan especial que, incluso hay que ser andaluz para poder entenderla. No sin ello, brindando a los foraneos nuestra hospitalidad y nuestra mejor sonrisa para que, en la medida de lo posible la disfruten y la entiendan.

Y cuando digo que la entiendan, me refiero a todo, incluso al lenguaje, si no, digamosle a nuestros invitados qué es un bacalao, una levantá, una chicotá, una trepá, o uncluso metámoslos en una bulla.

Hay que ser andaluz para entenderlo y aún así, es dificil. Cómo podremos explicar que un niño muy pequeño se ponga una túnica, un capirote y aún en el carrito y empujado por su madre, ya esté haciendo su primera estación de penitencia. Cómo podremos explicar que incluso los no creyentes amemos nuestra Semana Santa. Cómo explicar que un cargaor o costalero sea capaz de soportar más de 40 kilos sobre sus hombros durante tantas horas. Eso no se puede explicar, eso hay que mamarlo desde chiquitito.

Se llenan las calles, los bares y las cornetas y tambores nos avisan que el paso ya está ahi. Y nos asomamos a verlo, y tragamos saliba y el bello se nos pone de punta y casi se salta una lágrima no sabemos muy bien por qué. Y el corazón en un puño nos dice que no te lo lleves todavía, que lo dejes ahí un poco más, que quiero verlo mejor, que quiero oir a los cargaores ahí abajo. Y cuando llega el “palio”, ¡párala ahí!, déjame enamorarme de esa cara y casi vuelvo a creer…… y si la meces…. si la meces, me has ganao.

Y ustedes dirán, si este no cree, cómo escribe esto. Pues no lo sé, será porque lo he mamao.

Buenas noches.

 

  

 

Tópicos.

Soy un hombre de la calle y a mis 46 años y ya, con canas en las sienes, creo que tengo algunas ideas claras y muy bien maduradas; aunque bien es cierto que siempre estoy dispuesto a aprender de aquellos que con ideas distintas a las mías son capaces de demostrarme cosas en las que puedo estar confundido y convencerme de ello. En ese caso, siempre pido disculpas por mis errores de convicción, procuro ponerme en el lugar del otro interlocutor y acepto de buen grado sus proposiciones e incluso las adopto.

Muchos me tildan de charlatán, aunque estoy plenamente convencido de que están confundidos. Lo que sí soy, y lo digo con orgullo, es hablador, que es muy distinto a charlatán. Me gusta tomar un café en compañía de otros y sacar temas a relucir para así explorar un poco qué se opina en “la calle”. Qué opina, opinamos, los ciudadanos de a pie. Estoy convencido de que ese es el mejor barómetro de una sociedad. Reconozco que no hago mucho caso de las estadísticas; si así fuera, y permitanme el chiste, la temperatura ideal serían los 0º grados. Ni frío, ni calor. 

Si ideológicamente tuviera que definirme diría que soy liberal, demócrata, monárquico, respetuoso y libertario. Si políticamente tuviera que decantarme, como he hecho, lo haría por un partido de los llamados de derechas.

Al ser español, me siento orgulloso de mi bandera, mi himno y mi escudo; y siempre que puedo me gusta llevar conmigo algún símbolo que represente a mi país. Igual que los cristianos llevan la cruz, los del Real Madrid el “pin” de su club, etc. Los símbolos son importantes.

Como creo que un número más o menos significativo de la población, a tenor de lo hablado en bares, tiendas, reuniones con amigos, etc., piensa casi como yo, siempre me he preguntado por qué desde 1975 el socialismo y el partido que lo representa gana siempre las elecciones en épocas de bonanza.

Aunque parezca irónico y presuncioso, creo que España es socialista porque es antifranquista. Lo cual, dicho así, en principio, no estaría mal. No olvidemos que nuestros padres y abuelos vivieron la época de la guerra civil y la postguerra, con todas las inclemencias habidas y por haber, con hambre, pobreza….., y claro, todas esas experiencias, nos guste o no, nos han influido en nuestra educación. Sin embargo, despues de la tempestad, siempre aparece el partido de la derecha a sacar las castañas del fuego.

Si, ya sé, muchos se reirán y otros se llevarán las manos a la cabeza; otros puede que incluso ahora mismo me estén insultando. Lo doy por hecho. Puede que incluso me gane algunos enemigos con esta entrada, no me importa. Así solo me demostrarán lo poco democráticos que son; y a esos, mejor tenerlos lejos.

Pero permitanme que me explique que, puede, y digo “puede”, que no diga tonterias…..o a lo peor sí.

El socialismo; el verdadero socialismo de Marx ya no existe. El mundo ha girado de tal forma que, o mucho me equivoco, o sería imposible en el actual entorno socioeconómico mundial una política ideológica basada en el socialismo. Dicho esto, todos los partidos, ya sean de izquierda o de derecha, practian una política de centro basada en un bienestar social, económico y cultural. Eso sí, cada cual con sus matices más o menos diferenciados.

Entonces ¿dónde está el problema? ¿Por qué no nos entendemos?. Seguro que será por esos matices.

Suelo participar en foros y debates. Procuro oir para aprender, pero casi siempre oigo lo mismo. Ser un ciudadano de derechas implica, ser católico, adinerado, empresario, intolerante, etc.,…..mientras que ser un ciudadano de izquierdas implica, ser un trabajador acosado por el empresario, no llegar a fin de mes, necesitar un sobresueldo, preocuparse mucho por el bien social, etc.

Si eres de derechas, no te olvides vestir con chaqueta, corbata y el cabello engominado; por el contrario si eres de izquieras, el pantalón baquero y la chaqueta de pana te va que ni pintado.

Sinceramente les diré, me aburre ese discurso que considero totalmente falso e incorrecto.

 Catalanes y Vascos, aparte de tacaños y cabezotas, deben ser nacionalistas e independentistas porque su historia casi se lo exige. Andaluces, vagos por naturaleza y de izquierdas para que el “señorito” no les explote más. Canarios, relajados por la calidez de su clima y con la eterna duda de si son o no españoles. Gallegos, reacios al principio pero luego amigos para siempre, tambien deben ser nacionalistas…, y así, podríamos seguir con cada comunidad autónoma. Insisto, me aburre.

Vivimos, posiblemente, en uno de los mejores paises del mundo y nuestro peor enemigo, somos nosotros mismos. Espero y deseo que las nuevas generaciones rompan, por fin, esos tópicos que, al menos la mía, creo que no fue capaz de romper.

 

 

¿Por qué será?

Hace ya unos doce años me encontrata en Sutton Courtenay, una pequeña localida muy cercana a Oxford, cenando en casa de mi amigo Michael Leitch y su esposa Gwydwr.

Michael, escritor y guionista había invitado a esa cena a su amigo y vecino Lord Francis de Shein y a su esposa.

Durante la cena se tocaron varios temas que la hicieron amena para todos nosotros. Yo, como invitado y además extranjero, procuré no tocar ciertos temas que podrían dar lugar a falsas interpretaciones, incluso, intenté ser comedido en según qué temas.

Supondrán que el objetivo central de la cena, dado que era el único extranjero recayó sobre mi persona. Todas las preguntas y miradas iban dirigidas a mi.

Ya en los postres y con un ambiente relajado Lord Francis, prudente durante toda la cena, no pudo más y preguntó:

– Antonio ¿que opinas de las corridas de toros?

En esos momentos pensé – tierra trágame -. La pregunta no era simple. Era malintencionada y claro, debia contestar y respetar ante todo la casa del anfitrión. No podía dejar en mal lugar a mi amigo Michael, así que respondí – la verdad es que me encanta el arte que muestra el torero con sus posturas, tal y como dibujó Goya, aunque no me gusta que muera y sufra el animal -. Se esbozó una pequeña sonrisa en su cara y noté la satisfacción del Lord con mi respuesta.

Pero no quedó ahí la cosa, él quería más. Estaba dispuesto a sacarme de mis casillas y pillarme en un renuncio, así que lanzó un segundo dardo

– Antonio y ¿qué piensas de Gibraltar?

¡Lo sabía!. Sabía que esa sería su segunda pregunta. Como decía mi padre ¡y vuela la burra al trigo! ¡Ya empezamos con lo de siempre!. La cara de mi amigo Michael era todo un poema, el hombre no sabía dónde meterse. Le sonreí y contesté – Gibraltar debe seguir siempre siendo británico -. Su cara se llenó de felicidad y su sonrisa aumentó. Pero yo seguí respondiendo – ¡Claro Francis! Gibraltar debe seguir siendo británico porque así saco el tabaco y la gasolina más barata que en España -. Su cara cambió, mi amigo sonrió y yo seguí tomando mi postre con total normalidad. No hubo más preguntas esa noche.

Dirán ustedes que a cuento de qué viene este rollo. Son los tópicos. Los tópicos nos marcan y nos hacen dar una imagen que puede que sea del todo incorrecta a lo que de verdad somos.

Por qué será que si soy un trabajador soy de izquierdas y si soy un empresario de derechas.

Por qué será que si soy agnostico o ateo soy de izquierdas y si soy católico practicante de derechas.

Por qué será que si apoyo el aborto en menores de edad soy de izquierdas y si lo critico soy de derechas.

Por qué será que si eres de izquieras te preocupan las politicas sociales y si eres de derechas no.

Por qué será que si llevas la bandera de tu pais en el llavero eres de derechas y si llevas el símbolo de la paz eres de izquierdas.

Por qué será que si eres de izquierdas no pueden gustarte los toros y si eres de derechas sí.

Por qué será que si eres de izquierdas tienes que eliminar cualquier símbolo de la historia pasada de tu país que huela a derecha y si eres de derechas tienes que ser, por lo menos, franquista.

Por qué será que si eres de izquierdas tienes que creer en la bandera republicana y si eres de derechas no.

Por qué será que si eres de derechas tienes que ser monárquico y si eres de izqueirdas republicano.

Por qué será que si visto de una forma soy de izquierdas y si visto de otra de derechas.

¿Sabrian decirme la ideología política de este hombre?

¿y la de este?

¿Ven algún empresario por aquí? que ¿qué no trabajan?

Habría más preguntas, pero creo que la idea ha quedado clara. Lamentablemente vivimos en una sociedad de tópicos. Catalogamos a las personas por la primera imagen y, muchas veces, nos podemos equivocar.