Otra vez es Navidad.

El tiempo pasa y casi sin darnos cuenta nuevamente hemos entrado en una de las etapas del año más añoradas por todos. Otra vez es Navidad.

Para los que saben poco de mi les diré que no soy muy amante de estas fechas. De hecho y para dejarlo más clarito, les invito a leer la entrada del año pasado titulada “Tiempo de Navidad“.

No obstante, debo reconocer que me gusta y me agrada ver como las personas nos deseamos felices fiestas. Creo, o parece, que en esta fechas todos somos un poco mejores personas.

Este año la Navidad viene un poco más austera que otras y, quizás por ese motivo, me siento un poco más sensiblero y pasteloso.

La maldita crisis está llevando a muchas familias a priorizar cosas y la navidad no es una de ellas. Es en este tiempo cuando más a flor de piel tenemos los sentimientos y, tal y como está confeccionada esta sociedad globalizada y capitalista, es tambien cuando menos posibilidades tenemos para reunirnos en familia y hacer esos regalos tan caros que otros años hemos hecho.

Pero ¿es ese el verdadero sentido de la navidad?. Posiblemente, debido a la escasez económica muchos nos demos cuenta de que para tener una buena navidad no son necesarios tantos parabienes ni tan caros; tantos regalos; tantas fiestas; ni tantos excesos.

Lo que más me entristece de la navidad es ver a los niños con las ilusiones rotas. Ilusiones que en la mayoría de los casos ellos no tiene, sino que nosotros les hemos inducido. Hoy me comentaba un amigo mío que un año, cuando le puso los regalos a uno de sus hijos, el chavalín se fue lanzado a jugar con la caja del juguete, dejando a un lado el precioso regalo. Y es que un niño tiene imaginación y juega con lo que le apetece. No necesita el juguete más caro ni tener muchos regalos; pero claro ¿quién nos convence de eso a los padres?.

En los proximos días nos reuniremos con nuestros familiares y amigos. Procuraremos pasar un rato agradable y divertido. Comeremos, beberemos, dancaremos y, los más creyentes, cumplirán con sus deberes religiosos. Este año, más que nunca, quizás debamos disfrutar de una agradable Navidad, ya que el año que se avecina no parece del todo bueno…… incluso diría que peor que este.

Mientras estamos disfrutando de estas fechas y gastando la paga extraordinaria, estoy convencido de que nuestro Gobierno estará “hinchándose de trabajar” para solucionar todos los problemas que tenemos, incluso creo que estará “hinchándose de trabajar” para que la Comunidad Europea no tenga que intervenirnos ni salir en nuestra ayuda, pues eso sería un caos mayor que en el ahora nos encontramos………(prefiero no seguir con este tema que si no me caliento y no tengo fin).

Queridos amigos, simplemente quiero desearos una muy feliz navidad. Procurad ser muy felices y disfrutar del momento.

Gracias por vuestra fidelidad.

 

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Tiempo de Navidad.

Como muchos de ustedes saben no me considero una persona religiosa en lo más mínimo, y eso verdaderamente es una lástima, pues ya me gustría ser la mitad de creyente que muchos de ustedes.

Oficiosamente, el puente de la Inmaculada da comienzo a la Navidad o Natividad, como cada cual la quiera denominar.

Santa Claus (ese señor vestido de rojo gracias a la Coca-Cola), los árboles llenos de luces, los Portales de Belen, los Reyes Magos y las luces de colores invaden nuestras calles, casas, empresas, comercios y un largo etcétera.

La televisión nos bombardea con anuncios de colonias y juguetes. Y en la calle se respira ese ambiente de armonía, paz y amor.

En definitiva, todo un verdadero estudio de mercado para hacernos gastar más y más… como todos los años.

Yo, que lo veo desde otra perspectiva, me canso. Si, sé que mis palabras podrán incluso llegar a ser ofensivas, pero es la verdad.  

Todos los años me pasa lo mismo, termino hastiado de tanto triquitraque. En Noche Buena, hay que comer hasta hartarse, en Navidad, más de lo mismo, en Fin de Año, tras la cena y las uvas de la suerte, trancazo que te crió, en Año Nuevo, resacón del quince y a seguir comiendo y el día de Reyes…. bueno, ese día es distinto, veo las caritas de ilusión de los más pequeños; ese día veo verdaderamente la inocencia del hombre.

Se han preguntado alguna vez por qué tenemos que ser buenos y solidarios en Navidad, por qué tengo que sentarme a la mesa a tomar una opípara cena cuando suelo cenar muy poco, por qué, en esa misma mesa debo compartir mantel con algún familiar que me cae mal y, encima debo callar.

Se han preguntado alguna vez por qué en Navidad debo participar en acciones solidarias. Como el resto del año no es navidad, ¡anda y que les den!.

Por qué debo gastar tando dinero en Navidad. Si al hijo del vecino le ponen un coche los Reyes Magos, … a mi hijo… más grande y mejor.

Será porque no soy creyente que, al menos, en el tema solidario, me gustaría que fuera Navidad todo el año…¿A ustedes no?.

Sinceramente les diré que admiro a aquellas personas que viven la navidad religiosamente. Porque ese, el religioso es su verdadero significado. Hemos olvidado que la Navidad celebra el Nacimiento de Jesús, Dios de los Cristianos.

Si ese Dios existiese, creo que se llevaría las manos a la cabeza asustado de aquellos que dicen que le siguen y luego celebran la típica Navidad del consumismo olvidándose de su verdadero significado.

No obstante, les deseo a todos una muy feliz Navidad, pero la mía, la que dura todo un año.

Gracias