Pidiendo el Voto

Permítanme esta noche, usando las palabras de la mejor forma que sé; ya me gustaría tener el don de la escritura y la expresión que tiene mi admirado amigo Rafael Duarte (Columnista del Diario de Cádiz), ejerciendo de amanuense sin puñetas, pedir el voto.

Sabiendo positivamente que nunca llegaré a ser, lo que coloquialmente llamamos, político, sí estoy en posesión del derecho a hacer política. O al menos lo que yo entiendo por política; o sea, trabajar en base a unas ideas por y para mis conciudadanos.

Por ello y ya que no soy líder ni en mi casa, por ello y ya que solo soy un militante fiel a mis ideas, me puedo permitir el lujo de pedir el voto.

Esta noche, conduciendo hacia el aeropuerto de Sevilla a recoger a mi hija, escuchando una emisora de radio, los locutores del programa conectaron con un compañero que cubría el mitin que el  Partido Socialista estaba celebrando en Málaga. Creo que ha sido el único mitin al que ha acudido el señor Rodríguez Zapatero en toda la campaña electoral. Justo al realizar la conexión con el periodista dio la casualidad de que estaba hablando el señor Don Alfonso Guerra a través de un video. En su alocución, pidiendo el voto del socialismo más arcaico, invitó a sus compañeros de ideología que si veían a un individuo con imagen de derechista (metiendo en ese saco a prepotentes, adinerados, empresarios, vil calaña, etc) no le pidieran el voto, pero que si al que veían tenia brazos de trabajador e inteligencia espabilada, entonces había que pedirle el voto para el partido socialista. Seguro que cuando dijo esto de adinerados no estaba pensando ni en Felipe González, ni en Manuel Chaves, ni tan siquiera en él mismo (chalets en Roche, coches de alta gama, hoteles en Marruecos, empresas en Argentina, sueldazos vitalicios y un largo etcétera que mejor obviar)

Como un resorte saltó esa imaginación e inteligencia de la que según el intocable señor Guerra carezco y automáticamente pensé. Si veo a una persona con brazos de trabajador e inteligencia espabilada le pediré el voto para el Partido Popular, ya que si es trabajador,  inteligente y socialista, estoy convencido de que no votará más a los que no han sabido gestionar la crisis y los tiene cobrando el subsidio de desempleo…. en el mejor de los casos, claro.

El señor Pérez Rubalcaba ha tenido que tirar de la “vieja guardia socialista” para intentar escudriñar el voto del miedo a la derecha dictatorial y fascista. Esa derecha que ya no existe pero que aún está en la mente gallofera de los viejos socialistas de antaño.

¡Que viene el lobo, que viene el lobo! Y claro el lobo no viene. La historia y el cuento se repiten cada cuatro años (más o menos claro está). Y el lobo no viene simplemente porque no existe. Existe otra forma de gestionar que ya se demostró hace más de ocho años. Una forma donde el trabajo y el esfuerzo se valoran, donde la seriedad campea libremente y donde las subvenciones políticas desaparecen, no como las concedidas por la señora Aido (mi gran amiga) de las que les dejo una pequeña reseña como botón de muestra (B.O.E  41/2010):

*Reparaciones europeas contemporáneas y memoria de la esclavitud: esclavas negro-africanas y españolas abolicionistas (siglos XVI al XIX). Duración: 3 años. Importe 22.767 €.

*Ética, religión y normativa de género: el papel de los principios en las sociedades tradicionales y en las democracias complejas. Duración: 3 años. Importe 50.000 €.

Que está muy bien ¡oiga!, que no digo que no, pero que me suena a cachondeo…. pues qué quieren que les diga, sí. Máxime con la que está cayendo.

Por todo ello hoy debo pedir el voto; después usted vote a quien quiera.

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Los chorizos del PP.

alfonsoguerraDebo, hoy, reconocer que cuando una gracia me la cuentan por segunda vez; ya no tiene tanta gracia. Este es el caso del ultimo detalle del señor Alfonso Guerra, ex-vicepresidente del país.

Si dejamos a un lado su especial ideosincracia, a la que le doy su justo valor, debo reconocer que eso de ser “graciosillo” no le queda nada bien, y menos si nos referimos al tema de este “post”. El chistecito en cuestión ya lo soltó otro “gracioso”, el señor Pepe Blanco en su “blog” hace unos meses y se ganó el calificativo de “payasete”, y ahora, tenemos la repetición, claro que, insisto, repetido no tiene “tanta gracia”.

 La gracia en cuestión ha sido este fin de semana cuando en Asturias, acompañando a toda la jerarquía de su partido se dejó caer con una frase relativa a la cena que sirvió como acto de apertura del curso político el pasado viernes en la Plaza de Toros de Valencia por parte del PP, diciendo que hubo no sólo “mucha butifarra y mucha morcilla”, sino también “algún chorizo”.

Lástima que no sea médico, pues habría que recetar a don Alfonso alguna pastillita, tipo ceregumil, para refrescarle la memoria.

Yo, que en el año 89 era aún veinteañero, recuerdo  que a finales de ese año, el señor Juan Guerra, hermano del entonces vicepresidente, Alfonso Guerra, fue contratado por el PSOE para trabajar en un despacho oficial de la Delegación del Gobierno en Andalucía en calidad de asistente de su hermano. El despacho era utilizado para actividades diferentes a las asignadas, lo que le valió a Juan Guerra ser acusado y juzgado por los delitos de cohecho, fraude fiscal, tráfico de influencias, prevaricación, malversación de fondos y usurpación de funciones. Recordemos que el hermano de don Alfonso, había dejado de ser operario de la empresa Santa Bárbara y vendedor de enclopedias a domicilio para pasar a ser asistente de un vicepresidente. El año 89 fue un buen año de “chorizos”, ¡pero de ibéricos, nada de tonterías!.

Tampoco recordará don Alfonso aquella letrilla carnavalesca, del año 91, del coro “A Venecia del tirón”, que decía más o menos así:

Su hermano tenía un despacho
y los millones bien que atrincaba,
y Alfonso que era tan macho
como asistente lo respaldaba.
Alfonso tenía seis coches
y allá por Roche también chalé,
mujeres a troche y moche,
vaya un derroche, como un marqués.

¿Chorizos en Valencia?, claro y en alguna que otra librería de Sevilla….. vamos digo yo.