Por el mar corren las liebres…

Pinocho

Querido nieto, decía el abuelo antes de empezar su historia. Hace mucho, mucho tiempo, en un reino hoy olvidado, existió  un hombre que se dedicaba a contar historias que parecian verdad.

 
Un día, un pesquero de ese reino se encontraba navegando por aguas muy lejanas cuando, de repente, se vio sorprendido por una embarcación de piratas.
 
Los piratas abordaron el pesquero y pidieron un rescate millonario por él. Todo el país se conmocionó. Los medios de comunicación, el gobierno, el rey, la oposición, el pueblo llano, las familias…. el mundo de la cultura (artistas, dobladores, cantantes….etc), no. Automáticamente dos buques de la Armada Real estubieron escoltando al pesquero en todo momento.
 
El gobierno de la nación que estaba presidido por Pinocho se dedicó a liarla y liarla y, nadie veía una salida fácil a aquella situación. Por fín, un día, se pagó el rescate; unos 2,5 millones de monedas de oro.
 
Enseguida, el Presidente Pinocho, la Vicepresidenta Bella y la Ministra de Defensa del reino, Caperucita dijeron al país que todo había acabado.
Tambien dijero que los piratas habían abandonado la embarcación y empezaron a huir.
 
Dijeron que los dos buques de la Armada Real, que tenia helicópteros, ametralladoras y marinos muy bien preparados intentaron capturar a los piratas en su huida, pero no lo consiguieron.
 
Los piratas tenían una pequeña embarcación a motor y algunas armas. Su embarcación corría menos que los buques de la Armada, su potencial armamentístico era inferior, no tenían helicópteros y, estaban muy lejos de la costa. Pero así y todo escaparon.
 
El pueblo supo enseguida que Pinocho les había vuelto a mentir. No habían dado la orden de apresar a esos piratas, sino todo lo contrario.
 
Al final, los piratas se escaparon con el dinero y el reino quedó ante todo el mundo como un país que no defendía a los suyos ni a su dinero. Como un país cobarde.
Pasaron los días y como todos los piratas se enteraron de lo que había pasado, dedicieron atacar solamente a los barcos de ese reino, ya que sabían que seguro saldría todo bien para sus intereses.
 
Como el pueblo no era tonto, Pinocho pagó muy caras sus mentiras. Bella y Caperucita Roja tambien fueron castigadas, y nombraron presidente a Gepeto, que era el único que no era mentiroso.
 
Moraleja, no mientas que al final, se coje a un mentiroso antes que a un cojo.
 
… y colorín colorado, este cuento se ha acabado. 

Anuncios

Más de un mes del “Alakrana”.

alakranaHoy me he levantado con una rara sensación. La sensación de que algo ocurre a tu alrededor y no tienes nada controlado.

Obviamente no siempre se puede tener el control sobre todo, pero creo que me entendeis cuando pongo este simil.

El Alakrana me produce esa sansación. Sé que no puedo hacer nada, pero eso no quita para que me sienta mal, con, como he dicho, la sensación de que se me escapa el agua entre los dedos de la mano y no sé cómo evitarlo.

Ya hace más de un mes que nuestros marineros se encuentran en una situación desesperante y desesperada. Y no veo movimiento.

Ayer por la noche ví en televisión como Matias Prats entrevistaba a la ministra de defensa Doña Carme Chacón. La vi nerviosa, preocupada, tensa y, si me apuran, hasta atemorizada. No se muy bien si era porque se ponía en la piel de los familiares o porque se ve algo “muy gordo” venir sobre ella; espero que sea por lo primero.

No pongo en duda que todos queremos que nuestros marineros regresen a casa sanos y salvos, incluido el gobierno, claro está.

No pretendo en esta lineas remover agua pasada de si se debía haber hecho esto o aquello. Lo pasado, pasado está, y llegará el momento de pedir cuentas, si hay que pedirlas, cuando corresponda.

Me da igual si navegaban bajo bandera española o vasca; ahora, lo único que importa es “traerlos”.

¿Cómo?

Hay diversas opiniones al respecto y creo que todas tienen su punto de razón.

Unos dicen que hay que pagar. Otros que deberíamos mandar a los dos arrestados a Kenia y una vez allí negociar. Otros, quizás los menos, que deberíamos tomar el barco con militares especializados; llaménse U.E.B.C. (Unidad Especial de Buceadores de Combate), Fuerzas Especiales del Ejército, Fuerzas Especiales de la Infantería de Marina…. qué se yo.

Personalmente creo que hoy por hoy lo único importante es, insisto, traer a los nuestros a casa. Sus familiares y la ciudadanía así lo exigimos. El cómo, sinceramente no lo sé…. o me lo callo, puesto que tengo mi propia opinión.

No obstante todo lo anterior considero que una vez resuelto el “tema” (permítanme la expresión), el gobierno deberá tomar cartas en el asunto muy seriamente.

Habrá que buscar soluciones para que en el futuro no vuelvan a repetirse estos hechos. Habrá que decidir si incrementar el número de buques de la Armada en la zona, si darle más posibilidad de maniobrabilidad y toma de decisiones a los Comandantes de esos buques, si la seguridad privada será efectiva a bordo de los pesqueros, incluso, si no sería mala opción modificar la actual legislación y permitir que militares españoles embarquen en los pesqueros; no olvidemos que aún en el Indico, son territorio español. O quizá, tomar otras medidas que puedan salir a la palestra. El caso es que no podemos ni debemos permitir que estos hechos vuelvan a suceder.

Desde estas líneas, mi deseo de que todo salga bien y que las familias de los marineros tengan pronto a sus hombres en casa.