Bajo la lluvia.

Un año más los sentidos permitieron que en lo que podríamos llamar la Semana Grande de Andalucía, percibieramos olores de incienso y azahar. Olores mezclados con el frescor que nos producen las gotas de lluvía en nuestra cavidad nasal. 

Muchas hermandades se han quedado en casa. No han salido. En un supremo acto que les llena de dolor, siempre por el bien del patrimonio del que son primeros responsables, tomaron la dura decisión de no sacar sus Titulares a la calle. 

Muchos cofrades ante la impotencia de ver cómo la Madre de Dios permanecía resguardada de la lluvia, cómo el Cristo cuya fé profesan debía de aguardar un largo año para poder recibir nuevamente los rayos del sol, permitían inconscientemente que las lágrimas florecieran de sus ojos en un sentir de rabia, dolor y pena.

Yo, como tantos otros, tambien me he quedado en casa. Hacía muchos años que había colgado la “molía” de cargador y la túnica de penitente. Pero este año, gracias a una amiga, me ví, no sé muy bien cómo, envuelto otra vez en mi túnica negra de hermandad de penitencia. De esas hermandades de mucha seriedad, de silencio y pasión; como yo digo siempre, hermandades de negro.

Mi hijo, buen hijo, amante de la tradición semanasantera de nuestra tierra, me acompañaba dispuesto ha seguir los pasos de las raices que yo recibí de mi antecesor y que él ha recibido de mi….. o eso supongo.

El ritual de ponerme la túnica, ceñirme el fajín, remeter la cola y colocarme el capirote se hizo, como siempre lo había hecho, en el máximo silencio y con el máximo respeto. Entre los dos nos ayudamos a vestirnos y con la tranquilidad de hacer lo que considerabamos más honroso, nos dispusimos a salir a la calle para dirigirnos al templo donde el Cristo de la Sangre y su madre, María Santísima de los Desamparados  nos esperaban para permitirnos acompañarlos por las calles de nuestra ciudad. 

Bajo la lluvia caminábamos en silencio al encuentro de nuestros titulares; y bajo la lluvia la Hermandad decidió quedarse en casa.

Tras tantos años fuera de la Semana Santa, rememoré mi época de juventud y recordé aquella frase que me dijo un capatáz; “el año que viene será”.

Y es cierto que será. Aún no sé si lloverá o no. Si la salud me permitirá salir o no. Pero hasta entonces mi hermandad, y todas las demás seguirán trabajando por hacer una buena estación de penitencia, por ayudar al que no puede, por hacer obras de caridad, por dar aliento a quien lo pida y lo necesite y por tantas cosas más.

…. Y todo ello será, bajo la lluvia.

Anuncios

5 comentarios en “Bajo la lluvia.

  1. Mi querido amigo Antonio no sabes cuanta razón tienes, sin embargo el mal de este año me ha sacudido especialmente y me explico; llevaba 16 años sin acudir a la Semana Santa de mi pueblo (Écija) y este año decidí rememorar mis viejas “Semanas Santas” tan especiales como son las de mi pueblo, y nunca mejor dicho, mi gozo en un pozo, pues me he desplazado junto a mi familia con la intención de, como digo, rememorar estos acontecimientos especiales y la de sembrar en mis hijos esta visión especial de penitencia. El agua, como en tantos otros sitios, encumbró mis intenciones y mi total planificación. Como tu dices, otro año será, aunque mis hijos son ya mayores y perdí una verdadera ocasión para plantar de cara al futuro la semilla de la tradición.
    Un abrazo, ahora sí desde Palma.

    • Querido “Pi”, lamento lo que te ha ocurrido en Ecija. Cierto es que nunca llueve a gusto de todos; aunque el respeto y el seguimiento de las tradiciones se vea un poco ennegrecido por el mal tiempo. Besos a tu familia y seguro que tus hijos sabrán valorar lo que para ti significa la cultura de tu tierra y las raices de tu cultura. Un abrazo amigo.

  2. Muy entrañable tu artículo, Antonio. Se me antoja decir aprovechando el tema, que aunque no sea un devoto cristiano, me agrada mucho el espíritu y el sacrificio de los seguidores de estas tradiciones. Por el contrario, me enoja ver a algunos que, puntuales a misa de domingo son unos sinverguenzas en la vida cotidana. De igual manera me enojan los que les molesta esta manifestación religiosa; no lo comprenderé jamás, con lo sencillo que es hacer como yo hago con los toros. Como no estoy a favor de esa fiesta, no voy a una plaza, pero la respeto como tradición que es, y al que le guste, que se gaste su dinero en su mantenimiento. Así de sencillo.
    Para el año que viene será querido Antonio; y con más ganas si cabe; quizás el señor en su sabiduría habrá entendido que era mas necesaria el agua que sacar el paso…no lo se, pero ya tendrás otra ocasión.Seguro. Un abrazo.

    • Como casi siempre coincido en tu comentario. Gracias por los ánimos. Simplemente me alegra saber que en los tiempos que corren, la semana Santa se mantiene como una buena siembra de, al menos, la cultura y las raices de un pueblo. Verás que no toco el tema religioso pues eso es demasiado privado y cada uno lo tendrá en su conciencia. Un abrazo amigo.

  3. Efectivamente, el respeto es lo más importante y que cada cual acuda adonde su cultura o gustos le inclinen; de todas maneras, de lo poco que he podido ver en mi pueblo la semana pasada, puedo afirmar que esta tradición ha sufrido un aumento de calidad respecto a la última vez que estuve (y ya hace años), y no sólo este aumento se observa en la cantidad de feligreses, sino en la calidad de las bandas musicales, en el aumento de procesiones y hermandades, etc; en este sentido tengo que añadir la encomiable labor que desempeñan los hermanos de las diferentes cofradías, los costaleros y demás personas que intervienen en el devenir del elenco de actos que componen tan magnífica Semana Santa (Écija). La verdad es que nunca he sido demasiado devoto, y quizás por ello es por lo que todavía más admiro y respeto esta tradición que se mantiene año tras año y que, esperemos, nunca consigan erradicar a pesar del deseo de muchos. También hay que tener en cuenta que la Semana Santa también es un reclamo turístico y que el turismo es esencial dentro de nuestra querida industria nacional.
    Un abrazo para ti Antonio y tu familia, como mis mejores deseos de salud y felicidad.
    Por cierto, el año que viene estamos en primera (de momento, virtualmente).
    Juan Carlos Piña.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s