Ni mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, ni mi juventud, veinte años en tierras de Castilla.
Recuerdo mi juventud en la Armada; de hecho, creo que no tengo otro recuerdo. O al menos mejor.
Recuerdo que mi “hola, bienvenido”, fue correr en el patio de armas de la Escuela una larga, muy larga tarde de verano. Recuerdo que al final del “palizón” nos dijeron: “esto es lo que os espera en la Armada, trabajo, sudor y sacrificio”.
Recuerdo que durante el primer año de Escuela tenia prohibido andar; debía ir corriendo a todos sitios. Recuerdo que mi primer año de embarque fue en un Destructor que se movía incluso amarrado en puerto. Recuerdo aquellos chorizos criollos nadando en aceite para cenar y aquellas camas con summier de lona.
Recuerdo las horas de estudio, los días de guardia, las noches en vela.
Recuerdo a los Infantes de Marina, cuando pasaban por delante de la Escuela corriendo con su equipo, cantando canciones al uso y sacando pecho, orgullosos de lo que representaban. Eramos rivales y compañeros. Todos eramos de la Armada.
Pero ellos, los Infantes, pertenecían al Cuero de Infantería de Marina. La más antigua del mundo (1537) y pese a la eterna rivalidad entre “lagartos” y “popeyes”, eramos amigos y compañeros.
El Cuerpo de Infantería de Marina era un Cuerpo Independiente a las órdenes de su Comandante General.
Recuerdo que yo quise ser Infante.
Hoy mantengo a mis amigos y antiguos compañeros de la Infantería de Marina Española. Hoy siguen siendo hombres orgullosos del uniforme que visten, de sus condecoraciones e insignias, de su pantalón de franjas y su traje mimetizado, de sus mangas remangadas en invierno y en verano, de su sacar pecho y de, como dice su himno, por la Patria su sangre derramar….
Pero hoy ya no es aquella Infantería de Marina que conocí, los hombres cambias y los valores se inculcan, pero ya no son aquel Cuerpo independiente. Les han bajado un escalón, les han degradado. En base a una absurda excusa de operatividad, les han supeditado a las órdenes del Almirante de la Flota. No les manda su General, o al menos, no es así como quieren que les manden. No lo querría así Carlos I, no.
Les han quitado su orgullo y su honor, sus caras ya no son las de antes. ¿Por qué no se aplica aquí la memoria histórica?
No obstante, siguen siendo Infantes. señora Ministra de Defensa, aún siendo usted una inepta como ministra de defensa no conseguirá nunca cargarse al Cuerpo de Infantería de Marina. Se lo prometo.
Seguirán ejecutando el exacto cumplimiento de las órdenes recibidas, seguirán repartidos por todo el mundo cumpliendo con su deber y llevando siempre los colores de nuestra bandera como pabellón, ya sea en Angola, Mozambique, El Salvador, Guatemala, Yugoslavia, Nicaragua, etc., seguirán sobre todo, siendo Infantes.
Sabed Infantes que, muchos quisieron ser como vosotros, pero solo unos pocos lo consiguieron.



Parece mentira que siendo gaditano no sea un gran aficionado al Carnaval de mi tierra.



Hoy me he levantado con una rara sensación. La sensación de que algo ocurre a tu alrededor y no tienes nada controlado. 
Señor Presidente, siguiendo el formato del programa televisivo “Tengo una pregunta para usted”, me he permitido el lujo de hacerle algunas preguntas que considero pueden servirme de ayuda para saber qué clase de gobernante es y si debo o no votarlo en las próximas elecciones, que por cierto, no me atrevo a augurar cuándo serán.


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